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El Cronista 14.02.2014

Las empresas se suman al salvataje de bosques

Las firmas madereras fueron las primeras en buscar una producción sostenible, en el marco de la desforestación que se extiende en la región. Sin embargo, no están solas, ya que iniciativas privadas y del tercer sector logran sumar apoyos a la causa. Los riesgos y los casos más resontantes.

A medida que aumentan las evidencias sobre las consecuencias que acarrea el cambio climático, el cuidado del medio ambiente está cada vez más presente en la gestión de las empresas. Y uno de los aspectos clave es el cuidado de los bosques y las políticas que intentan mitigar los riesgos de la deforestación.

En ese sentido, CDP Forests, una organización sin fines de lucro que generó un sistema global para que las compañías puedan medir el impacto ambiental que generan, advirte que “la comunidad empresarial todavía no es conciente de los riesgos que la deforestación causa en sus propias cadenas de suministro”. Pero las tendencias son alentadoras: en 2013, a nivel mundial, observa una mejoría parcial de 27% en el manejo ambiental de las empresas, “lo que sugiere un avance en la gestión de riesgos por deforestación”.

A nivel local, son diversas las iniciativas que surgieron por parte de las madereras pero también de otras que, sin tener una vinculación directa, intentan aportar su apoyo al mensaje de “salven a los bosques”.

Estamos verdes

Cuando se piensa en las acciones de RSE tendientes a preservar el cuidado de los bosques, la lupa se posa primero en la industria maderera y el uso responsable de su materia prima.

Masisa Argentina lidera el mercado local en lo que se refiere a diseños melamínicos y su producción se centra en su planta industrial de Concordia, Entre Ríos. Como parte de su política medioambiental, forma parte de Green Building Argentina, una organización que asesora en construcciones sustentables y otorga un sello de calidad, la certificación LEED, que prueba que los materiales empleados y los procesos productivos son amigables con el entorno. Por eso, Francisco Esturga, gerente de Marketing de la compañía, asegura a Socialmente Responsables: “El compromiso con el desarrollo sustentable está integrado en los negocios de la compañía y busca agregar valor a todos los grupos de interés”. Además, desde 1999, la firma trabaja junto a la Fundación Hábitat & Desa-rrollo en tareas de investigación y conservación de 10 reservas naturales a lo largo de las 9.000 hectáreas que Masisa posee en la eco-región de la Selva Paranaense en el Río Uruguay.

Pomera Maderas es otra de las compañías importantes en la producción de madera sólida a nivel nacional. Posee 32.000 hectáreas de plantaciones propias distribuidas en las provincias de Corrientes y Misiones y también en Paraguay, además de un aserradero y una planta de impregnación de postes. “Las áreas que estamos destinando a las plantaciones, principalmente de pino y eucalipto, son todas provenientes de pastizales naturales, no hay nada que haya sido talado que no fuera de producción propia desde 1994”, explica Rubén Kolln, director de Negocios Forestales e Industriales de Pomera Maderas. Esos estándares, junto a otros cuidados que tienen en su cadena de producción, le permitieron obtener, en 2006, la certificación internacional del Forest Stewardship Council, una validación que asegura que los bosques son manejados de manera racional y responsable.

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Esto nos ha permitido abrir nuestros horizontes porque no hay posibilidad de ingresar a mercados europeos y estadounidenses sin estos cuidados. Toda la madera se procesa de manera responsable y sustentable y, también, destinamos 13.000 hectáreas para la preservación de bosques nativos y especies de flora y fauna, como el venado de Las Pampas y una variedad de palmera enana, que están en extinción”, especifica Kolln. La compañía también tiene un Programa de Gestión Ambiental con el que se analiza periódicamente el impacto ambiental derivado de sus operaciones forestales con mediciones de suelo, agua, vegetación y fauna con la colaboración del Departamento de Ecología y Ciencias Ambientales de la Universidad Maimónides.

Por su parte, la Compañía General de Fósforos Sudamericana, que nuclea a las conocidas marcas Fragata, Tres Patitos, Ranchera y Gran Fragata, desarrolla plantaciones propias, utiliza madera reforestada y recursos renovables bajo el lema de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar.

Con esa premisa, la Plantación Tajiber, con una superficie de 623 hectáreas ubicadas en Campana, se convirtió en el establecimiento forestal más importante del país en lo que hace a la producción de madera para fósforos. Allí, sólo se utiliza el álamo que ellos mismos plantan y, durante su crecimiento, evitan el uso de herbicidas para controlar las malezas y generar una producción más amigable.

Alianzas fructíferas

Otras iniciativas que también se orientan al cuidado de los bosques son canalizadas por las empresas a través de organizaciones sociales que abordan la temática. Banco de Bosques es una de las que llevan adelante acciones concretas desde hace varios años a través de la compra de tierras para evitar el desmonte y que fue elegida, por ejemplo, por Villavicencio para generar nuevas áreas protegidas a lo largo del país. La empresa de aguas envasadas, además de conservar su reserva natural ubicada en Mendoza, se unió al organismo en 2012. Con la campaña ‘Dejá tu Huella’, sólo en ese año, se ayudó a proteger 22 millones de metros cuadrados de la estancia La Fidelidad, cuya extensión abarca 128.000 hectáreas de las provincias de Chaco y Formosa y que, gracias a una ley aprobada en junio de 2013 en la legislatura chaqueña, está más cerca de convertirse en Parque Nacional.

Banco de Bosques trabaja también con Banco Galicia y la compañía de seguros Allianz. Por cada cliente que acepta que sus resúmenes, pólizas y otra documentación sean manejados online, las firmas donan los fondos necesarios para preservar un metro cuadrado de bosque. Una iniciativa similar es la que llevan a cabo junto a la firma de cosméticos orgánicos Weleda desde 2011, con la que, a partir de la compra de la crema Skin Food, cada consumidor salva del desmonte un metro cuadrado de la selva misionera.

“ Estamos comprometidos con el bienestar humano y la protección de la naturaleza porque sabemos que sólo es posible un mejor presente y un mejor futuro si todos apostamos por el desarrollo sustentable. Esperamos que cada vez sean más quienes se sumen a esta actividad, es materia de todos”, alenta Stefan Niewind, CEO y gerente General de Weleda Argentina. Hasta ahora, se lograron salvar aproximadamente 1.000 metros cuadrados por mes gracias a esta alianza.

“ Trabajamos con las empresas para ayudarlas a hacer campañas que comuniquen sus acciones concretas y reales. Los daños ambientales son cada vez más evidentes y, por eso, hay una conciencia mayor por parte de las compañías, que saben que no pueden eludir el tema. Lo importante es vincularnos y hacerle a cada una un traje a medida que se oriente a su necesidad; la creatividad es la base del cambio real”, finaliza Emiliano Ezcurra, director de Banco de Bosques.

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